28 de octubre de 2009

CUADERNILLO Nº 31 – Parte 2

· Así termina la vida y comienza el sobrevivir

· Carta de un hijo a los padres del mundo

· Períodos de la vida

· Madre hay una sola

· Sonido de la palabra perdida

ASÍ TERMINA LA VIDA Y COMIENZA EL SOBREVIVIR

El documento que se da a conocer a continuación ha sido ampliamente reproducido por las revistas norteamericanas y europeas que lo han calificado "como la declaración más hermosa y profunda que jamás se haya hecho sobre el medio ambiente". Ha servido de base a una película de la televisión de los Estados Unidos que se ha difundido con motivo del bicentenario de este país.

El documento fue escrito hace 138 años. Su autor el Jefe Seattle de la tribu Suwamish de los territorios del noroeste de los Estados Unidos, que ahora forman el estado de Washington. Se trata de una carta que Seattle envió en 1855 al presidente Franklin Pierce en respuesta a la oferta de compra de las tierras de los Suwamish.

"El gran jefe de Washington manda decir que desea comprar nuestras tierras. El gran jefe también nos envía palabras de amistad y buena voluntad. Apreciamos esta gentileza porque sabemos que poca falta le hace, en cambio, nuestra amistad. Vamos a considerar su ofertas, pues sabemos que, de no hacerlo, el hombre blanco podrá venir con sus armas de fuego y tomarse nuestras tierras. El Gran Jefe de Washington podrá confiar en lo que dice el jefe Seattle con la misma certeza con que nuestros hermanos blancos podrán confiar en la vuelta de las estaciones. Mis palabras son inmutables como las estrellas."

"¿Cómo podéis comprar o vender el cielo, el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña. No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua. ¿Cómo podrías comprarnos a nosotros? Lo decimos oportunamente. Habéis de saber que cada partícula de esta tierra es sagrada para mi pueblo. Cada hoja resplandeciente, cada playa arenosa, cada neblina en el oscuro bosque, cada claro y cada insecto con su zumbido son sagrados en las memorias y experiencias de mi pueblo. La savia que circula en los árboles porta las memorias del hombre de piel roja. "Los muertos del blanco se olvidan de su tierra natal cuando se van a caminar por las estrellas. Nuestros muertos jamás olvidan esta hermosa tierra porque ella es madre del hombre de piel roja, somos parte de la tierra y ésta es parte de nosotros. Las fragantes flores son nuestras hermanas; el venado, el caballo, el águila majestuosa son nuestros hermanos. Las cretas rocosas, las savias de las praderas, el calor corporal del potrillo y el hombre, todos pertenecen a la misma familia."

"Por eso, cuando el Gran Jefe de Washington manda a decir que desea comprar nuestras tierras, es mucho lo que pide. El Gran Jefe manda a decir que nos reservará un lugar para que podamos vivir cómodamente entre nosotros. El será nuestro padre y nosotros seremos sus hijos. Por eso consideramos su oferta de comprar nuestras tierras. Más, ello no será fácil porque estas tierras son sagradas para nosotros. El agua centellante que corre por los ríos y esteros no es meramente agua, sino la sangre de nuestros antepasados. Si os vendemos estas tierras, tendríais que recordar que ellas son sagradas y deberíais enseñar a vuestros hijos que lo son y que cada reflejo fantasmal en las aguas claras de los lagos habla de acontecimientos y recuerdos de la vida de mi pueblo. El murmullo de agua es la voz de mi padre."

"Los ríos son nuestros hermanos, ellos calman nuestra sed. Los ríos llevan nuestras canoas y alimentan a nuestros hijos. Si os vendemos nuestras tierras, deberéis recordar y enseñar a vuestros hijos que los ríos son nuestros hermanos y hermanos de vosotros; deberéis en adelante dar a los ríos el trato bondadoso que darías a cualquier hermano."

"Sabemos que el hombre blanco no comprende nuestra manera de ser. Le da lo mismo un pedazo de tierra que el otro porque él es un extraño que llega en la noche a sacar de la tierra lo que necesita. La tierra no es su hermano, sino su enemigo. Cuando la ha conquistado la abandona y sigue su camino. Deja detrás de él las sepulturas de sus padres sin que le importe. Olvida la sepultura de su padre y los derechos de sus hijos. Trata a su madre, la tierra, y a su hermano el cielo, como si fuesen cosas que se pueden comprar, saquear y vender, como si fuesen corderos y cuentas de vidrio. Su insaciable apetito devorará la tierra y dejará tras si sólo un desierto.

"No lo comprendo. Nuestra manera de ser es diferente a la vuestra. La vista de vuestras ciudades hace doler los ojos al hombre de piel roja. Pero quizás sea así porque el hombre de piel roja es un salvaje y no comprende las cosas, no hay ningún lugar tranquilo en las ciudades del hombre blanco, ningún lugar donde pueda escucharse el desplegarse de las hojas en primavera o el rozar de las alas de un insecto. Pero quizás sea así porque soy un salvaje y no pueda comprender las cosas. El ruido de la ciudad parece insultar a los oídos, y qué clase de vida es cuando el hombre no es capaz de escuchar el solitario grito de la garza o la discusión nocturna de las ranas alrededor de la laguna? Soy un hombre de piel roja y no lo comprendo. Los indios preferimos el suave sonido del viento que acaricia la cala del lago y el olor del mismo viento purificado por la lluvia al mediodía o perfumado por la fragancia de los pinos."

"El aire es algo precioso para el hombre de piel roja porque todas las cosas comparten el mismo aliento: el animal, el árbol, el hombre. El hombre blanco parece no sentir el aire que respira. Al igual que un hombre muchos días agonizante, se ha vuelto insensible al hedor."

"Más, si os vendemos nuestras tierras, debéis recordar que el aire es precioso para nosotros, que el aire comparte su espíritu con toda la vida que sustenta. Y si os vendemos nuestras tierras, debéis dejarlas aparte y mantenerlas sagradas como un lugar al cual podrá llegar incluso el hombre blanco a saborear el viento dulcificado por las flores de la pradera. Consideramos vuestra oferta de comprar nuestras tierras. Si decidimos aceptarla, pondré una condición:

"Que el hombre blanco deberá tratar a los animales de estas tierras como hermanos. Soy un salvaje y no comprendo otro modo de conducta. He visto miles de búfalos pudriéndose sobre las praderas, abandonados allí por el hombre blanco que les disparó de un tren en marcha. Soy un Salvaje y no comprendo como el humeante caballo de vapor puede ser más importante que el búfalo al que sólo matamos para poder vivir. Qué es el hombre sin los animales? Si todos los animales hubiesen desaparecido el hombre moriría de una gran soledad de espíritu. Porque todo lo que le ocurre a los animales pronto habrá de ocurrirle también al hombre. Todas las cosas están relacionadas entre sí."

"Vosotros debéis enseñar a vuestros hijos que el suelo bajo sus pies es la ceniza de sus abuelos. Para que respeten la tierra, debéis decir a vuestros hijos lo que nosotros hemos enseñado a los nuestros: que la tierra es nuestra madre. Todo lo que le afecta a la tierra le afecta a los hijos de la tierra. Cuando los hombres escupen en el suelo se escupen a sí mismos.

"Esto lo sabemos: la tierra no pertenece al hombre, sino que el hombre pertenece a la tierra. El hombre no ha tejido la red de la vida: es sólo una hebra de ella. Todo lo que haga a la red se hará a sí mismo, Lo que le ocurre a la tierra ocurrirá a los hijos de la tierra. Lo sabemos. Todas las cosas están relacionadas como la sangre que une a toda una familia."

"Aún el hombre blanco, cuyo Dios se pasea con él y conversa con él - de amigo a amigo no puede estar exento del destino común. Quizás seamos hermanos después de todo. Lo veremos. Sabemos algo que el hombre blanco descubrirá algún día: de que nuestro DIOS es su mismo DIOS. Ahora pensáis quizás que sos dueño de nuestras tierras; pero no podréis serlo. El es el Dios de la humanidad y Su compasión es igual para el hombre de piel roja que para el hombre blanco. Esta tierra es preciosa para El y el causarle daño significa mostrar desprecio hacia su Creador. Los hombres blancos también pasarán, tal vez antes que las demás tribus. Si contaminéis vuestra cama, moriréis alguna noche sofocado por vuestros propios desperdicios. Pero aún en vuestra hora final os sentiréis iluminados por la idea de que DIOS os trajo a esta tierra y os dio el dominio sobre ella y sobre el hombre de piel roja con algún propósito especial. Tal destino es un misterio para nosotros porque no comprendemos lo que será cuando los búfalos hayan sido exterminados, cuando los caballos salvajes hayan sido domados, cuando los recónditos rincones de los bosques exhalen el olor a muchos hombres y cuando la vista hacia las verdes colinas esté cerrada por un enjambre de alambres parlantes."

"¿Dónde está el espeso bosque? DESAPARECIÓ."

"¿Dónde está el águila? DESAPARECIÓ."

ASÍ TERMINA LA VIDA Y COMIENZA EL SOBREVIVIR...."

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CARTA DE UN HIJO A LOS PADRES DEL MUNDO

Este escrito es de indudable valor, por cuanto refleja mucha sabiduría que puede ser aplicada en la vida diaria:

No me des todo lo que pido. A veces sólo pido para ver hasta cuánto puedo obtener.

No me grites. Te respeto menos cuando lo haces y me enseñas a gritar a mí también. Y yo no quiero hacerlo.

No me des siempre órdenes. Si en vez de órdenes a veces me pidieras las cosas yo lo haría más rápido y con más gusto.

Cumple las promesas, buenas o malas. Si me prometes un premio, dámelo; pero también si es un castigo.

No me compares con nadie, especialmente con mi hermano o hermana. Si tú me haces sentir mejor que los demás, alguien va a sufrir. Y si me haces sentir peor que los demás, seré yo quien sufra.

No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer. Decide, y mantén esa decisión, porque me desorientas y, al final, no voy a saber lo que de verdad es importante.

Déjame valerme por mí mismo. Algo sabré hacer. Si tú haces todo por mí, nunca podré aprender.

No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que lo haga por ti, aunque sea para sacarte de un apuro. Me haces sentirme mal y perder la fe en lo que dices.

Cuando yo haga algo mal, no me exijas que te diga por qué lo hice. A veces ni yo mismo lo sé, otras me da mucha vergüenza.

Cuando estás equivocado en algo, admítelo. Y crecerá la opinión que tengo de ti, y así me enseñarás a admitir mis propias equivocaciones.

Trátame con la misma amabilidad y cordialidad con que tratas a tus amigos.Que seamos familia no quiere decir que no podamos ser amigos también.

No me digas que haga una cosa cuando tú no la haces. Yo aprenderé lo que tú hagas, aunque no lo digas, pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.

Cuando te cuente un problema mío, no me digas "No tengo tiempo para bobada" o "Eso no tiene importancia". Sé que a veces estás cansado o muy ocupado, pero te necesito. Trata de comprenderme y ayudarme.

Quiéreme y dímelo. A mí me gusta oírtelo decir, aunque no lo creas necesario.

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PERIODOS DE LA VIDA

Nuestra vida de igual forma en que cada año se compone de siete ciclos, también está dividida en períodos de siete años cada uno. Vemos cómo se manifiestan estos períodos a lo largo de nuestra vida:

1°) Corresponde a los siete primeros años de la vida de una persona.

En este período se produce el ajuste al plano físico de las almas que han encarnado en un cuerpo para manifestarse en el plano material.

En los primeros años de este período la persona está más conectada al plano cósmico que al plano material de tal manera, que poco a poco, el individuo se va integrando al mundo de la materia sin dejar de ser, por bastante tiempo, más del otro plano que de este.

Durante este período la persona va tomando consciencia del plano material y se va "despegando" progresivamente del plano espiritual de tal forma que, al principio del ciclo, el niño que vivía más las impresiones cósmicas y espirituales, y no era totalmente consciente del mundo de la materia, va integrándose al plano material de tal forma que a partir de los tres años, ya su consciencia está más integrada en el plano mortal. Precisamente los primeros recuerdos que tenemos de nuestra infancia, en los que podemos revivir ciertas experiencias con un buen grado de nitidez, datan precisamente de esa edad.

Al estar muy sintonizados con la consciencia cósmica, o el plano espiritual, del cual procede el alma, los niños tienen intuiciones geniales, así como experiencias de contacto con entidades espirituales. También los niños, en este período, tienen experiencias espontáneas de proyección de la consciencia que, para ellos, es completamente natural. Por ello es frecuente que los niños de corta edad digan que ven luces, escuchan sonidos, o van a sitios, que los mayores no pueden habitualmente percibir, excepto que tengan un buen desarrollo espiritual.

Hay un tiempo muy crítico en este período y es el que se produce entre los tres y los cuatro años. En ese período de tiempo el niño da un paso muy importante en su integración al mundo material, en el que se produce una separación del mundo espiritual, por lo que si el niño no está sano corre serio riesgo de fallecer.

De hecho, las estadísticas revelan que en esa edad es cuando se produce el mayor número de casos de fallecimiento de niños. Esto es debido a que si el niño no se ajusta bien al plano material, su magnetismo no puede seguir manteniendo el cuerpo astral y el alma, y éstos tienden a ser absorbidos por el plano espiritual.

Los padres deben ser muy cuidadosos para que los niños no pierdan el entonamiento que les caracteriza en esa edad.

Al llegar a la edad de siete años los niños normales ya son maestros de su cuerpo y están integrados en el mundo material.

Este período está marcado por la espiritualidad natural de los niños.

2°) Comprendido entre los siete y los catorce años.

En este período se desarrolla la capacidad analítica y razonadora del individuo, por ello, en la antigüedad, se decía que los que llegaban a los siete años se encontraban en uso de razón.

Ahora se desarrollan las capacidades subjetivas que ya hemos indicado en los estudios anteriores. Es un período muy importante en la formación cultural de los niños, por el grado de desarrollo en el aspecto intelectual, que se produce en este ciclo.

Esta es una edad muy delicada en la que el individuo toma consciencia plena de su individualidad en el plano material, por lo que hay que hacer un seguimiento atento de los niños que, en ese período están en la enseñanza primaria. Si un niño, en el período comprendido en esa edad, es bien conducido por sus padres y profesores, y se le inculca el amor al conocimiento, así como el hábito de estudio, podrá desarrollar fácilmente sus estudios profesionales, o superiores, que haya de emprender en la siguiente etapa

Este es un período en el que el individuo pretende afirmar fuertemente su personalidad, por lo que no suele admitir imposiciones que no estén debidamente razonadas. Si a un niño de esa edad, sus educadores le enseñan, razonadamente, el por qué de su educación, así como la adquisición de virtudes éticas, ese niño las asimilará adecuadamente.

Este período, al ser tan delicado en la formación del individuo, debe ser acompañado por mucho cariño y comprensión hacia el niño que se encuentre en esa edad. Si éste se encuentra arropado por una familia que le ama y le hace sentirse como algo integrado en esa unión y cariño familiar, el niño desarrollará actitudes muy positivas de nobleza, bondad, comprensión, amor, unidad social, etc. que le permitirán integrarse en el mundo como una persona buena y positiva.

En el caso de carecer de guía, amor y comprensión, en esta edad, se corre el riesgo que ese niño no desarrolle sus capacidades naturales y se puede descarriar en algunos aspectos. Así mismo es posible que la carencia de protección, guía y amor, puedan generar algunas deficiencias en su personalidad que le hagan una persona inadaptada al medio en el que debe desenvolverse su vida.

Cercano a los doce años se empiezan a producir algunos cambios fisiológicos y glandulares que son el preludio del paso a la adolescencia y, posteriormente, a la madurez física y reproductora del individuo.

Esos cambios, acompañados siempre de comprensión, deben ser guiados por familiares y profesores de la persona para que la transición a ese nuevo estado sea madura y natural.

Este período está marcado, eminentemente, por el desarrollo mental y emocional del individuo.

3°) Comprendido entre los catorce y los veintiún años.

Este período se caracteriza, además de los cambios naturales y físicos que se producen en la persona al comienzo del mismo, por la formación de la personalidad del individuo.

Nuestra personalidad despierta, se forma y se consolida, de tal manera que, al finalizar el período, la persona ya tiene, por regla general, una visión del trabajo que le gustaría desempeñar en su vida, así como una visión particular de la misma.

Así mismo, gran parte del carácter del individuo, como expresión de su personalidad, se forma en este período en el que, al final, la persona alcanza la madurez para decidir aquello que habrá de ser su vida, así como para concebir las condiciones ideales de lo que esperamos sea la sociedad.

Podríamos decir que al terminar este período, al llegar a los veintiún años, la persona adquiere la mayoría de edad fisiológica y de su personalidad. (Independientemente de que la mayoría de edad legal en muchos países se sitúe en los dieciocho años, decisión legal que ha sido tomada por consideraciones políticas, no por el desarrollo natural del individuo).

Este período marcará en gran parte, las inclinaciones idealistas y espirituales que, a lo largo de la vida, tendrá el individuo. También, debido a la formación de nuestra personalidad profunda, tiene grandes connotaciones espirituales.

4°) Comprendido entre los veintiuno y los veintiocho años.

Este es un período de estabilidad, en el que, normalmente, termina la formación del individuo en el campo profesional, o educacional.

Se busca la estabilidad en todos los sentidos y es el más apropiado para que las personas formen sus familias y tengan hijos. Asimismo, en este período, la persona empieza a marcarse las metas, con visión de futuro, de lo que habrá de ser la madurez y la vejez, y los proyectos que tiene para su vida.

En este período la persona trata de situarse y la mayor preocupación es la de llegar a ocupar su propio lugar en el conjunto de la sociedad. Así mismo está lleno de realizaciones y de gran potencia, dependiendo éstos del grado de formación que se haya alcanzado en períodos anteriores.

El individuo se halla fuertemente influenciado por los aspectos materiales de su vida.

5°) Comprendido entre los veintiocho y los treinta y cinco, es especialmente importante y delicado.

Es un período en el que ya la persona ha formado su hogar, se suele encontrar en una situación familiar y un tipo de vida al que se debe adaptar y, al ser un período de despertar espiritual, la persona se plantea ciertos interrogantes sobre la vida y su propósito, así como la cuestión del mundo y de la vida espiritual.

Suele estar acompañado por fuertes vivencias en las cuales la persona tiene ocasión de encontrar una relación entre las vivencias mundanas y las experiencias espirituales. Está caracterizado por una fuerte inclinación espiritual que hace que quien la acepta tenga un despertar interno muy importante.

Generalmente la mayor parte de los Grandes Maestros de la Humanidad tuvieron, en este período, un despertar iluminativo de su conciencia interior, lo cual les permitió tener consciencia plena de su misión en la vida empezando, en este período, su ministerio al servicio de la Humanidad.

Si la persona se resiste a elevar su mirada a las alturas espirituales, suele tener experiencias importantes, y muy impactantes, que le demuestran que lo material es efímero, que no hay una posición permanente de aquello que es mortal, y que hay un plan divino en el conjunto universal y en la vida de cada persona.

En ese sentido, este es un período kármico, en el que la persona debe, por medio de sus experiencias vitales, armonizarse con el mundo espiritual.

En gran parte, el desarrollo espiritual que alcanzará la persona en la presente encarnación estará influenciado por el grado de toma de consciencia que el individuo haya alcanzado en este período de naturaleza espiritual.

6º) Comprende entre los treinta y cinco y los cuarenta y dos años.

Está caracterizado por la recogida de los frutos del esfuerzo que ha realizado durante la vida, en años anteriores, el individuo. Suele encontrar la estabilidad material y profesional que permite a la persona el disfrute de los logros alcanzados por su esfuerzo.

Es un período muy favorable tanto en el plano material como en el espiritual ya que los intereses materiales, que suelen aposentarse, coinciden con una toma de consciencia de los valores espirituales expresados en el mundo mortal.

En este período las personas suelen tomar consciencia de ciertos valores sociales que han permitido un cierto avance a la humanidad, tales como la estabilidad, el confort, la seguridad, el disfrute de nuestro esfuerzo, etc.

El individuo se encuentra en la plenitud de sus fuerzas, por lo que es necesario que si hay alguna anomalía en la salud, ésta sea revisada para que, por medio de un tratamiento adecuado, la persona mantenga un estado de salud aceptable en lo que le queda de vida.

En este período la persona aprende a disfrutar de muchas de las cosas a las que antes no le daba importancia, tales como la belleza y la armonía de la naturaleza, los pequeños detalles, la amistad y todo lo que tienda a hacer bella a la vida.

7°) Entre los cuarenta y dos y los cuarenta y nueve años.

Es un período muy delicado en el que todo se reajusta y muchas cosas se ponen en cuestión. Sería muy deseable que la persona ya tuviese solucionada, con buena base, su vida futura ya que, en gran parte, habrá un reajuste en la misma y si, por cualquier circunstancia, hubiese algo en su trabajo, negocios o vida familiar, que no tuviese esa base firme, y no estuviese bien realizado, tenderá a disolverse y a causar problemas en la persona.

Es una época muy crítica y, en la misma, la persona tiende a cuestionarse toda su vida, y si ésta ha tenido un verdadero valor, porque el séptimo período está caracterizado por la revisión y la evaluación de las cosas para empezar, más adelante, un ciclo nuevo.

Precisamente, por ser un período tan crítico, en este ciclo de tiempo la mayoría de las personas pasarán por la llamada: "Noche oscura del alma", en la cual deberán tomar consciencia de los verdaderos valores de la vida, comprendiendo que todo lo material es efímero y que los únicos valores firmes son los espirituales.

En muchas ocasiones tendrán la sensación de estar en un callejón sin salida, sin ninguna luz que les alumbre, pero es necesario que perseveren porque, al final, siempre se encuentra la luz espiritual que ha de conducir nuestras vidas. Es, en suma, un período interno y externo.

Es muy conveniente que en este período las personas traten de meditar y entonarse espiritualmente lo más posible, porque, por medio de dicha entonación, tomarán consciencia de ese guía espiritual que marcará, en gran parte, las aspiraciones de su vida futura.

8°) Entre los cuarenta y nueve y los cincuenta y seis años.

Este período está caracterizado porque, durante el mismo, surgen en la persona algunas de las más altas virtudes que se pueden conseguir en esta vida que, aunque ya estaban latentes en nuestra personalidad y carácter, era necesario que se desarrollaran, tales como la bondad hacia los demás, en especial hacia los niños, la comprensión, etc.

Este ciclo se caracteriza por la madurez en nuestra forma de pensar y actuar y es de regeneración espiritual y, durante el mismo, vemos que muchos de nuestros conceptos se espiritualizan haciendo especial hincapié en la bondad que subsiste en todo el Universo.

En el aspecto físico hay que ser muy cuidadoso porque cualquier enfermedad, por muy simple que parezca, que no sea bien curada, puede degenerar en una afección crónica de muy difícil solución.

Es muy importante estar bien estabilizado en el aspecto laboral y de los negocios, ya que, a partir del mismo, es difícil el encaminar nuestras vidas por esas vías.

Se comienza a notar, de manera totalmente aparente, el declinar de las fuerzas físicas, por lo que es muy conveniente el cuidado de nuestra salud y mantenimiento material.

Si las personas que están en este período no manifiestan y desarrollan adecuadamente el proceso de adquisición de las virtudes de tolerancia, comprensión y bondad, serán personas que, en su vejez, tendrán fuertes problemas por su carácter, siendo tenidos por los demás como personas intratables, a veces insoportables.

9°) Entre los cincuenta y seis y los sesenta y tres años.

Este período está caracterizado por una realización plena de todos los aspectos de la vida, de tal forma que los proyectos que hayamos emprendido, la vida que hayamos tenido, las aspiraciones e ideales en los que nos hayamos movido, tendrán su expresión para nosotros.

Se deberían preparar las cosas para que podamos gozar del descanso merecido por las luchas que hemos mantenido durante nuestra vida.

Se produce un cambio en nosotros que nos hace levantar nuestra mi rada al mundo espiritual, empezando ya la preparación mental y emocional que nos permita enfocar nuestra vida hacia el momento en que la habremos de pasar, como resultado del fin de la vida física, al mundo del espíritu.

En este período se produce una fuerte inclinación espiritual que lleva, a los que estudian cosas esotéricas, a hacer todo lo posible por ordenar su vida de acuerdo con los postulados espirituales; mientras que los que no tienen conocimientos esotéricos tienden a interesarse por la religión.

10°) Entre los sesenta y tres y los setenta años.

Este es un período en el que la persona se va haciendo cada vez más espiritual, alejándose de las luchas de la materia y de los valores efímeros terrenales. Sería muy conveniente que las personas pudiesen dejarla vida laboral activa para descansar y para dedicarse a cuestiones espirituales.

Muchos grandes hombres tuvieron sus ideas más brillantes en este período en el que, por estar alejados de las preocupaciones materiales, podían dedicarse a las actividades culturales y espirituales.

Se desarrolla una visión muy clara de los verdaderos valores de la vida, que están relacionados con los aspectos espirituales del individuo por lo que las personas pueden servir muy bien a sus familias, amigos, y a la sociedad, como consejeros fiables por su experiencia de la vida.

Es un período en el que, si se tiene ocasión, la persona tiende a integrase con serenidad en los conceptos elevados y en la espiritualidad.

11° Y SUCESIVOS: A partir del décimo primer período la persona se va integrando más y más en el mundo espiritual; se va alejando del mundo de la materia y su magnetismo empieza a declinar para dejar libre al alma.

En estos períodos las personas deberían estar por completo liberadas de necesidades materiales, o de la obligación de realizar cualquier trabajo para su subsistencia.

Este ciclo debería caracterizarse porque la persona, merced al cuidado y apoyo de los suyos, o de la sociedad, no tuviesen que ocuparse de otra cosa que de sus propias vivencias internas que ya anuncian el declinar de la vida terrenal y el paso al mundo del espíritu.

Este es, en síntesis, el mapa de la vida en cuanto a la influencia que ejercen sobre la misma los ciclos de la existencia en base a períodos de siete años.

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MADRE HAY UNA SOLA

La relación con nuestra madre siempre es significativa, porque de ella depende nuestro futuro desarrollo como persona. El grado de madurez afectiva que tenga ese vínculo es lo que determinará que podamos formar una buena pareja, crecer comercialmente y afianzar la comunicación y unión con nuestros hijos. El rol paterno también es vital para el equilibrio físico y emocional de los hijos.

Nuestra madre es nuestro modelo de existencia. A través de lo que mamamos de ella, amamos u odiamos distintas comidas, lugares, olores y sensaciones. Es a partir de ese lazo que iremos construyendo nuestra actitud de vida, por semejanza o por contraste.

En la mujer, la figura materna funciona como modelo de identificación, queriendo parecernos a ella o anhelando lograr metas que nuestra progenitora nunca pudo alcanzar.

En el hombre determina el modelo de mujer que elija como compañera.

Algunos optan por una pareja igual a su madre, otros por aquélla que le hubiera gustado tener y otros construyen un modelo propio como un rompecabezas de varias figuras femeninas familiares o cercanas.

Esta ligadura madre-hijo comienza desde el nacimiento. Winnicott, en su libro "Realidad y Juego", nos formula que "el desarrollo emocional individual está determinado por la actitud materna, reflejada en su rostro. ¿Qué ve el bebé cuando mira el rostro de su madre? Se ve a si mismo. En otras palabras la madre lo mira y lo que ella parece se relaciona con lo que ve en él. La madre refleja su propio estado de ánimo o lo que es peor aún la rigidez de sus defensas."

"Muchos bebés tienen una larga experiencia en no recibir de vuelta lo que dan: miran y no se ven a sí mismos y de esto surgen consecuencias como la paralización de su capacidad creativa y la auto desvalorización".

También Spitz en su libro "El primer año de vida del niño" refleja la importancia de la actitud materna. La ternura de la madre le permite ofrecer al niño una extensa gama de experiencias vitales y su actitud afectiva determina la calidad de la experiencia misma. Durante los primeros meses las experiencias del niño se limitan al afecto. El sistema sensorial, la discriminación perceptiva no se han desarrollado aún desde el punto de vista psicológico. La actitud afectiva de la madre será la que sirva de orientación al lactante.

Las diferencias individuales entre unas madres y otras son infinitas. A su vez la gama de que dispone cada madre estará influida por las actitudes y por la personalidad de su hijo en un proceso circular. El niño nace con un bagaje congénito individual que ejercerá su influencia en los sentimientos de la madre.

Las señales afectivas que el niño ha recibido por parte de la madre, su calidad, constancia, estabilidad y certidumbre aseguran el normal desarrollo psíquico del niño.

Si las señales maternas son inestables o no le ofrecen seguridad, como la solicitud exagerada, la hostilidad disfrazada de angustia, la oscilación rápida entre mimos y agresión producirá un adulto frágil emocionalmente, con relaciones amorosas (pareja, amigos) inapropiadas y frustrantes.

Dentro de nuestra comunidad tenemos un estereotipo de función materna que como tal debemos tomarla con pinzas. Es la típica "Jidishe Mame", madre mártir, abnegada, sacrificada al límite por sus hijos y familia.

La faceta positiva de este personaje de historieta, es la devoción hacia sus hijos, el grado innegable de protección y excesivo cuidado hacia ellos. Sin embargo oculta un rostro siniestro, que es la anulación de la independencia personal y la asfixia por invasión al mundo interno de sus hijos.

Es el centro del hogar, nadie hace las cosas como ella por eso no vale la pena que los hijos traten de superarse. La Jidishe Mame va a la casa de su hija al mediodía con la mayor voluntad de hacer todo y le dice: "No te preocupes por la comida, querida, seguí trabajando". "Yo entro a la cocina y enseguida todos comen bien, pobrecitos que flaquitos están". "Después voy a buscar a los otros chicos a la escuela". "Miró que a ellos les gusta que los vaya a buscar alguien, yo siempre busqué a mis hijos personalmente". Y así sigue haciéndose cargo de todo, con tan buena voluntad que resulta imposible frenar tanto avance y decirle que transforma su ayuda en una intromisión.

¿Por qué cocinar, planchar o lavar si mamá lo hace tan bien? ¿Para qué aprender si mamá se encarga de todo?

Su vida gira alrededor de su descendencia, sin ellos no es nada ni nadie. No tiene objetivos propios, vive a través de los otros.

Es una mujer sacrificada e infeliz en su sacrificio, ya que siempre se lamenta porque los demás no reconocen lo suficiente su cariño y dedicación.

El famoso chiste en que una madre judía le regala a su hijo dos cajas, éste se pone una y ella le pregunta: ¿Cómo querido, la otra no te gustó?, ejemplifica claramente la paradoja constante en que coloca a sus seres queridos. Nunca el otro puede conformarla ni demostrarle lo suficiente cuanto aprecia su actitud.

Este estereotipo es víctima y victimario, producto de una cultura que le permitió únicamente canalizar toda su energía en su familia, quitándole otras alternativas de existencia. Su función estaba restringida a prestar atención a los problemas de su gente, servir siempre al otro anteponiendo las necesidades de los demás a las propias. Esta faceta nos dice Femenia en su libro "YO soy mía" son las que tradicionalmente caracterizaban a una buena hija, madre o esposa, anulando la obligación que una persona tiene consigo misma de realizar sus propios proyectos entre "lo que es" y lo "que los demás esperan que sea".

Es vital para la salud física y mental de los hijos ser una madre continente, protectora y equilibrada, pero si únicamente canalizamos toda nuestra capacidad creativa en esto, inutilizamos otras opciones que también nos enriquecen como personas. Al frustrarnos por taponar otros espacios personales, actuamos esa bronca, depositando en los demás la culpa. "No te acuerdas nunca de tu sacrificada madre", "yo te doy mi vida y vos no eres capaz de llamarme por teléfono por lo menos tres veces al día para saber cómo estoy". "Claro cuando me muera te darás cuenta de lo que valgo".

Todas estas expresiones aguijonean a los hijos y los llenan de angustia y de culpa. Pero ¿es un delito ocuparse de la propia vida?

El humor nuevamente refleja este sentimiento: "Una madre italiana invita a una madre judía y a su hijo a comer junto a ella y a su pequeño retoño. Ambos chicos no quieren comer. La madre italiana le dice en tono amenazador: ¡Si no comes te mato!. En cambio la Idishe Mame le dice en tono quejumbroso: "Ingale, si no comes me muero".

La Jidishe Mame es una madre tierna, afectiva y sobre protectora pero al no tener más proyectos que su casa, su familia y sus hijos, al haber subordinado cualquier idea personal, por mínima que fuese, al bienestar de los otros, esta mujer madura exige lo mismo de los demás, no sabe tomar distancia respecto de la vida de sus hijos cuando éstos intentan hacer su propia vida y los llena de culpa. ¿Por qué éstos pueden vivir su propia vida si ella nunca ha podido hacerlo con la suya?. Ante la posibilidad de que sus hijos desplieguen sus propias alas se siente abandonada, inútil, depresiva.

Esto no significa que nada pueda cambiar, pero eso sí, es todo un desafío. Es una tarea dura y difícil modificar la estructura de personalidad a los sesenta y pico, pero siempre es posible encontrar nuevas alternativas de vida.

TODA TRANSFORMACIÓN ES FACTIBLE SI TODA LA FAMILIA ESTA DISPUESTA A ENFRENTARLA.

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SONIDO DE LA PALABRA PERDIDA

A lo largo del desarrollo de la Tradición Esotérica, e incluso en la Historia de las Religiones, se encontrarán referencias muy veladas al sonido de la Palabra Perdida.

En algunas ocasiones, es tan evidente dicho sonido que, para los conocedores de las Leyes Cósmicas y de la Tradición, es motivo de regocijo ver como se ha preservado ese sonido, a veces ante los ojos de los profanos, para que los que tenían las claves pudieran acceder a su conocimiento secreto.

Podemos tomar como ejemplo dos de los movimientos espirituales que más influencia tuvieron en la antigüedad y que, de alguna manera, han sido la base de muchas de las creencias que se mantienen en las religiones actuales como el Cristianismo, o el Islamismo.

Uno de esos movimientos espirituales es el conocido como el Mazdeísmo, fundado por el profeta persa Zoroastro. Esta religión, que aún hoy se preserva entre los Parsis, declara que hay un Dios Creador, al que se simboliza por el fuego, por lo cual, en todos los templos mazdeistas, siempre hay una llama encendida, costumbre que ha sido adoptada por los cristianos en cuyos templos o iglesias, siempre arde una llama perpetua.

Dios, según Zoroastro, es AMURA MAZDA, el cual se expresa por medio de dos principios opuestos que siempre están en lucha continua, para lograr la supremacía, y que son la causa que origina todas las cosas.

Esos dos principios son: el de la luz, llamado MARDUK, y el de la oscuridad, llamado Arriman.

Como podemos apreciar, en el mazdeísmo, tanto el nombre de Dios, como el del principio luminoso, tienen un sonido MUY PARECIDO, lo cual no es casual, al de la Palabra Perdida.

El otro movimiento espiritual que floreció en la antigua Roma, es el que se llama Mitraismo. El culto mitráico era una Escuela de los Misterios cuyo origen se sitúa en Oriente Medio, y más concretamente en la antigua Persia. En esta escuela esotérica se estudiaba el mito simbólico del Dios MITHRA, o Mizra, que era identificado como el "Sol Invictus" que nacía el día 25 de diciembre todos los años.

A este rito, que tuvo un amplio desarrollo entre las legiones romanas, pertenecieron personajes tan ilustres como el emperador Adriana y el emperador Juliano, el cual llamaba a Mizra "El guardián de mi alma".

La influencia del Culto Mitráico, en la antigua Roma, era tan notable que los cristianos adoptaron en aquella época, como fecha de nacimiento de Jesús, la del 25 de diciembre que era la fecha en la que nacía el "Sol Invictus" simbolizado por Mizra.

Todos los estudiantes pueden apreciar la similitud entre el sonido de Mizra y el de la Palabra Perdida, así como el significativo simbolismo del personaje que representa al Sol, o al FUEGO CENTRAL DE LA NATURALEZA, creador de todas las cosas.

El sonido que llamamos Palabra Perdida es el duplicado, en el mundo material, de la poderosa vibración, origen de todas las cosas.

Se hace esta aclaración para que no se confunda y se piense que una palabra, o un sonido, que puede ser pronunciado con nuestra boca, es la vibración original que puso en movimiento la energía que da origen al Universo.

La palabra MAZRA es un sonido cuya vibración tiene un efecto maravilloso que nos armoniza y revitaliza nuestros poderes creativos, por lo que su pronunciación puede poner en marcha, con nuestra voluntad, las energías universales a fin de conseguir los resultados que queramos producir, si estamos capacitados para ello.

El sonido "M" representa a la polaridad femenina de la energía universal. Su vibración es calmante, maternal y protectora de la naturaleza.

El sonido "A" representa a las energías astrales. Su vibración proyecta la fuerza cósmica por todo el universo.

El sonido "R" representa a la polaridad masculina y activa de la energía universal. Su vibración es estimulante y viril; pone en movimiento la energía para que se manifieste.

El sonido "Z" representa el poder madurado y llevado a su plena expresión. Su vibración fija y concentra la energía para que se manifieste.

Las vibraciones producidas por el sonido MAZRA llevan concentradas, en dicha palabra, el poder masculino y femenino, activo y pasivo, positivo y negativo de la Naturaleza, que se concentra y adquiere su madurez por la vibración del sonido "Z" que se encuentra en medio de la palabra y que combina y armoniza, a las dos polaridades (activa y pasiva) de la misma.

La pronunciación de la palabra MAZRA aumenta y mejora nuestras capacidades de protección, por ello es conveniente utilizarla en momentos de peligro.

Así mismo esta palabra estimula nuestros procesos creativos. Su pronunciación, en los momentos en los que necesitamos fuerzas para crear cosas o situaciones, es inmejorable.

La palabra aumenta nuestra capacidad de regeneración. En graves enfermedades, en las que parece que hemos perdido las energías, la pronunciación de la misma estimula nuestros procesos de recuperación.

En los momentos sublimes, en los que necesitemos elevar nuestra consciencia hacia las cimas espirituales, la pronunciación de "MAZRA" nos ayudará a la perfecta armonización y comunicación con la Consciencia Cósmica.

Esta maravillosa palabra es el reflejo de la PALABRA CREADORA y, en su justa proporción, lleva todas sus propiedades creativas.

COMO PRONUNCIARLA

El sonido MAZRA puede pronunciarse de palabra, pero el efecto mayor se consigue cuando es pronunciada mentalmente.

Cuando vayamos a pronunciar el sonido MAZRA es necesario que nos concentremos, y que seamos plenamente conscientes de que estamos generando vibraciones creativas, armonizantes y protectoras.

Debemos pronunciarlo, preferentemente en forma mental, con total reverencia hacia las leyes cósmicas que estamos utilizando, y siempre de forma justa.

Cuando necesitemos pronunciar la Palabra Perdida lo haremos tres veces para conseguir el máximo efecto, ya que el tres es el número que simboliza la Creación Perfecta.

Debemos recordar que la pronunciación de la Palabra Perdida ha de hacerse SOLAMENTE cuando sea necesario, y siempre buscando lo mejor para nosotros y para los demás, sin intentar dominar o perjudicar a otros.

Debemos tener en cuenta que la repetición constante, y sin causa justificada, de la Palabra Perdida, tiene como resultado

que ésta vaya perdiendo su poder, que no podremos recuperar y utilizar cuando verdaderamente nos sea necesaria.

Son muy pocas las ocasiones en la vida en las que necesitamos concentrar todo el poder de nuestras energías. Por lo tanto, seamos prudentes y no malgastemos el tesoro que se nos confía.

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Continuará.....

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