10 de junio de 2008

FANTASEANDO

10 de junio, 2008
Son las cinco de la mañana, finalmente después de estar dando vueltas en la cama, con la mente andando a mil, he decidido levantarme para venir a charlar contigo, mi mejor y más fiel amiga, mi confidente eterna, mi querida computadora. A tí te puedo confiar todo lo que siento, las ideas locas que pasan por mi cabeza, todo lo recibes con el mismo amor y tranquilidad que es tu característica.
Te quiero comentar lo siguiente: Todo el tiempo me anda dando vuelta en la cabeza que varios Maestros me dicen que tengo que hacer surgir mi propia sabiduría, que tengo que compartir el conocimiento que tengo en mi interior o al cual puedo acceder desde los archivos cósmicos, y peor aún, en los últimos días me dijeron que era como si me boicoteaba a mi misma, al taparme tanto con traducciones de mensajes de otros Maestros y no de lo mío propio.
Por supuesto, ya me conoces, todo esto me está dando vueltas y vueltas. ¿Por qué, si tengo facilidad y rapidez para traducir, aún textos difíciles, no puedo hacer aflorar lo mío? Y también, ¿por qué no me tomo el tiempo de tranquilidad que me aconsejan para lograr esto? Evidentemente hay muchas preguntas aparentemente sin respuestas.
Pero es aquí, donde ya a esta altura del partido comienza a hacerse valer – aunque sea un poco – la energía que durante toda mi vida, como Anita, me ha caracterizado. Si había un desafío de seguro que lo enfrentaba y no paraba hasta lograr lo que quería realizar. Esto ha sido una constante en mi vida, y ahora volvió a surgir en mí una pequeña llama de energía, que por lo menos me activó tanto como para comenzar a cuestionarme realmente qué es lo que está pasando.
Ya una primera señal comenzó a aflorar hace unas horas cuando me acosté por segunda vez. Me surgió una eventual idea de lo que podría ser la razón, pero me venció el cansancio y no pude ponerme a elaborarla.
Pero ahora, a las cuatro de la mañana me desperté, viendo la hora que era intentando volver a dormirme, pero ya no pude parar mi mente hasta que finalmente decidí levantarme y venir a charlar contigo, ya que esto desde hace muchísimos años sirve para aclarar mi mente.
Te comento, a raíz de ser lo que se llama terapeuta de vidas pasadas, para recibirme como tal, he tenido que hacer muchas sesiones para descubrir mis propias vidas pasadas, ya que esto es una cuestión ‘sine qua non’ para poder atender a otras personas primero tienes que haber solucionado tus propios problemas del pasado, para poder ser una terapeuta con suficiente equilibrio propio como para no involucrarte en los dramas de los que te vienen a ver.
Demás está decirte que he averiguado muchísimo acerca de mis vidas pasadas, ya que fácilmente he hecho entre 30 y 40 sesiones, y he constatado que las vidas han abarcado más o menos todo, desde ser hombre o mujer, desde épocas muy remotas a más actuales, en fin la lista es larga.
Ah, tengo que comentarte que una de las características de la terapia de vidas pasadas es que solamente salen a la superficie vidas en las que hubo traumas o problemas no resueltos. No aparecen vidas ‘buenas’ que terminan con amor y gloria. Justamente se habla de terapia porque se tiene que sanar mediante este tratamiento los traumas que quedan alojados en nuestra memoria en general, o en la memoria celular del cuerpo.
Te explico todo esto para que comprendas mejor todas mis elucubraciones. El eterno problema que tengo con mis piernas y el cual no he podido superar totalmente, se ha debido a variadas razones, pero la más fuerte y fundamental fue que en una vida en la lejana Lemuria fue un soldado, creo que el rango era capitán, el cual por un error de apreciación mandó la tropa al frente sin haberme dado cuenta que delante nuestro se hallaba lo que se llama arena movediza, lo cual ocasionó la muerte de muchísimos hombres.
Esta información la he recibido a través del amado Maestro Águila Blanca, no en canalización directa sino a través de una sesión con su canal principal, Jonette Crowley. Ahora bien, Águila Blanca me dijo que de ahí en adelante yo me había dedicado al servicio de la humanidad, tratando de hacer el bien, y que a raíz de ello mi foja estaba en blanco, así que mis piernas tenían que comprender que ya la culpa había sido cancelada con creses.
Por más que todo esto me hizo sentir muy bien en cuanto a la solución del problema físico, pero lamentablemente este no desapareció del todo, así que no sé si no habrá todavía alguna otra memoria guardada.
Sin embargo, este no es el motivo de esta charla contigo, sino el tratar de averiguar el por qué no me permito acceder a la sabiduría que tengo en mi interior y que tengo que hacer surgir para poderla compartir.
Varias veces ya he pensando pedir otra consulta con Águila Blanca para poder ver con un poco más de claridad qué es lo que me está reteniendo y pienso si hoy no consigo llegar al fondo de la cuestión lo voy a hacer. Sin embargo, hoy en día está el asunto que puedo invocar directamente a Águila Blanca para presentarle la consulta, la cual estoy segura me responderá, pero y aquí viene el famoso ‘pero’, sea lo que sea que me responde, ¿cómo hago para creérmelo?
Aquí surge de nuevo mi eterna inseguridad, contra la cual vengo luchando año tras año, la cual como Alexiis no la siento, pero como Anita sigue estando en el fondo, y como sé que este problema actual es de mi parte como Anita, tengo que tener esto en cuenta.
Bueno veamos, sé que durante por lo menos dos de mis vidas anteriores he sido bruja, una de ellas muy maldita, pero luego resultó que lo fui a propósito para experimentar ese tipo de vida para poder ayudar luego a otros superarla. En esa vida viví en una choza en pleno bosque y cuando la gente me venía a ver pidiendo ungüentos para esto o aquello, me divertía dándoles lo contrario. Era totalmente maldita, hasta que un día de tormenta eléctrica cae un rayo delante de la choza y con ello se abrió mi memoria y mi corazón y grité al cielo todo mi dolor por lo que había hecho. Cayó un segundo rayo, quemando hasta los fundamentos a la choza y a mí me elevaron los ángeles ya que había terminado mi misión.
Sin embargo esta vida me dejó la profunda enseñanza que una persona en el fondo tiene, muchas veces oculto, alguna característica que le permite una maldad ilimitada.
La segunda vez como bruja no fui tan mala y terminé ayudando a rescatar a otras y llevarlas a la luz.
¿Por qué te cuento todo esto ahora?, porque durante las horas de elucubraciones me ha surgido que he tenido otras vidas en donde de alguna manera enseñaba, o brindaba mi sabiduría para ayudar a otros, pero como durante eones las mujeres, si nos destacábamos un poco de las demás, ya sea por nuestros conocimientos o simplemente por tener una mayor apertura que las demás, éramos consideradas ‘raras’ o directamente se nos catalogaba como brujas y hasta hace unos pocos cientos de años atrás, como tales éramos quemadas vivas.
Me surge que he pasado también por esta experiencia, la cual en parte también explicaría el problema de la incapacidad pulmonar que tengo en la vida actual, la que los médicos no han podido constatar si es de nacimiento o no, y todo ello sumado hace que íntimamente sienta miedo a dejar salir el conocimiento que tengo en el interior, o también para buscarlo en los Archivos Cósmicos.
Pensándolo bien, esto podría ser la explicación de un montón de cosas que me suceden en el aquí y ahora. Por ejemplo mi total incapacidad de meditar, ya que no me puedo aquietar la mente y yo misma no me puedo quedar quieta, o sea el ‘temor’ a dejarme experimentar ciertas cosas ya que podría perder el ‘control’ de lo que me pasa.
¿Será todo esto fantasía? ¿Puede haber algo de verdad en lo que te estoy comentando? Sinceramente siento que hay algo así que está detrás de todo esto, porque sé que soy muy capaz de aprender, aún a esta edad, y aquí no se trata de aprender sino de dejar fluir los pensamientos y sentimientos.
Digamos si hace unos 15 años atrás alguien me hubiera sugerido escribir todo un análisis como lo que estoy haciendo ahora, hubiera dicho que soy completamente incapaz de hacerlo, ya que en aquel entonces no podía escribir una frase por cuenta propia. Todo lo que sabía hacer era transcribir lo que otros me dictaban, a raíz de mi profesión como secretaria, pero no tenía o creía no tener la capacidad propia.
¿Ves como las cosas se van hilvanando? Sé que el escribir todo esto es solo la punta del ovillo y que de aquí en adelante tengo que seguir profundizando y fundamentalmente tengo que convencerme a mi misma de que todo esto está en un pasado lejano, que no corresponde al ahora, pero a lo mejor ha surgido en el ahora para poder ser sanado, ya que todos sabemos que para finalmente ascender a la Quinta Dimensión, tenemos que tener sanados y superados todos los viejos problemas.
Sabiendo que esto es así, le doy las gracias y mis sinceras bendiciones a este ‘problema’ ya que al encararlo también tengo la posibilidad de superarlo y sanarlo.
¡Que así sea!

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